Nos detuvimos en una playa limpiada donde ya no había nadie, La palas clavadas en la arena era la muestra del trabajo realizado. Andando llegamos a la zona rocosa de la playa. Estaba todo pringado de fuel. Nos adentramos un poco y hablamos con unos jóvenes que venían de Murcia y se estaban dedicando a recoger aves muertas de entre las rocas impregnadas de petróleo.
Por fin llegamos al tan oído pueblo de Muxia. El pueblo estaba lleno de personas que venían en familia para mirar, Estaba lleno de "turistas", que se acercaban para hacerse fotos en la costa porque han hecho demasiada publicidad de ese pueblo. Allí estaban todas las televisiones entrevistando a los voluntarios. Eso parecía un circo. La marea estaba alta y ya no se podía trabajar más entre las rocas a pesar de que eran las cuatro de la tarde. Fuimos al centro de información donde nos dijeron que el tema de voluntarios lo lleva protección civil y que en Muxia no hacía falta mas gente para el fin de semana., pero nos facilitaron el numero de teléfono de otro pueblo donde si necesitaban gente. El pueblo está 50 Km mas al sur y se llama Carnota. Mientras tanto llegaban provisiones de comida, aportada por los habitantes de Muxia. Llamamos y fuimos a Carnota. Nos apuntamos como voluntarios en el ayuntamiento. Trabajaríamos el domingo, porque ya era tarde. Habilitaron un polideportivo para que durmiésemos los voluntarios. Con colchones en el suelo calculo 200 ó 300 personas.

Nos dieron mantas para esos colchones, y para cenar daban vales para un bar. Nos quedamos un poco vacilando haciendonos unas fotos, y antes de irnos a dormir había una fiestecilla montada en un frontón donde todos bailamos muñeiras al ritmo de la gaita.

 

A las 7 y media de la mañana nos despertaron los militares para que vayamos levantándonos, pero ya tardamos una hora en ponernos en pié.
En el ayuntamiento nos dieron vales para desayunar y después en un frontón nos dieron ropa de trabajo, que por cierto, no era muy buena y la talla mínima de botas era un 44. Pobre Ana que usa un 37. Los autobuses se llenaban y cada uno se dirigía a un destino diferente.

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