Querida Clara,
cuando ésta carta llegue a ti,
ya no existiré
y aunque mamá te explicará por qué no estoy
debes de saber,
que he vivido hasta el último
instante de mi vida
con mucha honra
y mucho orgullo
y siempre fiel
a mi ideal,
no fui un cobarde,
no robé a nadie,
luché sin tregua hasta el final,
y he muerto dando la cara
al enemigo...
si cien vidas tuviese,
las cien daría por defender
a la república,
no creo que el fascismo consiga vencer,
pero si la maldad
de los falangistas pudiera más,
que la razón...
no ayudes nunca a mis asesinos,
no hay que tener consideración,
que allá la tienen hacia nosotros
en algún momento podrás saber de todas
las atrocidades que han cometido...
sólo te pido que cuides a mamá,
a tus tíos, a tus abuelos
y mira bien por tu hermano no espeleéis
y trata de ayudarle
y que él te ayude siempre...
salud y felicidad!
mi último pensamiento
será para vosotros...