De Washington a Columbus

Bueno. Ya estoy con un poco de tiempo. Voy a contar un poco lo de estos días.

Mi espera en Union Station fue un poco larga. Fui al fondo donde había asientos, y estaba lleno de indigentes. Me senté entre 6 tiparracos que dormían, me senté allí porque había un enchufe para cargar mis gadgets. Me dio un poco de reparo sacar mi portátil porque allí no pegaba nada, pero bueno. Un poco más tarde me comí mi bocata de jamón y me levanté para buscar otro sitio menos frío. Me senté al fondo de la estación donde tenía mejor pinta. Hay que remarcar que allí había poquísimo movimiento de gente.
Yo con mis maletas y mi ordenador sentado, y de vez en cuando se acercaba un tipo y me pedía dinero para el tren. Yo: sorry, I can’t help you.
De esto que se acercan 2 pintas afroamericanos y se sienta uno a mi derecha y otro  a mi izquierda pero en el asiento de mi espalda. El de la derecha se pone a hablarme preguntándome que de dónde era, que él era africano. Yo le respondo que no puedo hablar muy bien inglés, mientras controlo todo mi equipaje agarrándolo mejor, porque el que estaba a mi izquierda estaba al acecho. Es que se les ve venir. Vino un policía a controlar que no me pasara nada y me preguntó a ver si iba a coger un tren que salía ahora, bueno, lo dijo como disculpa para acercarse a mí. Cuando el poli se fue, no tardé más de 2 minutos en levantarme y amablemente despedirme de los 2 tipos que me rodeaban.
Volví a sentarme donde al principio, que al menos allí los pocos que estaban dormían. Allí es la foto de antes donde estoy esperando con la maleta.

La parada de autobús en Washington estaba como a 6 manzanas de Union Station y le llaman la estación de Greyhound aunque tiene otro nombre que no recuerdo.

Para lo que me ha tocado ver en Washington no me ha gustado nada. La peña es como un poco pasota, hay mucho mendigo, por lo menos en Union Station por la noche. Me parece que toda la ciudad tiene un olor característico, intenté averiguar a qué, pero no lo relaciono, yo diría como que es un olor cansino,  una mezcla de pizza, café, algo dulce, chorizo, salsa picante y váter público. En fin, un olor un poco extraño.

dsc00562En la estación de Greyhound, la de la taquilla era un montón de borde y me atendía muy mal. Fui a la dársena 11 que allí salía mi bus para Columbus (Ohio). El autobús llegó un poco tarde, y los chóferes y el personal del bus super despacio no sé qué hacían pero daban mil vueltas antes de dejarnos entrar. Parecía una broma lo despacio que iban, sabiendo que el autobús iba con retraso. Bueno, pues entre una cosa y otra salimos una hora tarde. Cuando iba a entrar en el bus me miran la maleta y me dicen que tenía que haberla facturado en la taquilla. Todos bordes me dicen que vaya corriendo a facturarla. Hurry, check it, hurry!  Ellos tan despacio y yo corriendo a facturar, qué ironía!

El autobús era una mierda. Cada uno pillaba el sitio que pudiera, estaba sucio, hacia ruidos por todos los lados y olía mal. Todos los pasajeros tenían una pinta un poco asquerosa. Todo el mundo dormía.

Después de una hora de viaje nos mandan cambiarnos de bus, pero el chófer seguía siendo el mismo. Cogieron nuestras maletas y nos las pasaron ellos de un bus a otro. En el billete ponía que haría 4 paradas, pero hizo por lo menos 10. Hicimos una parada que yo creía que era Pittsburgh, donde en el billete ponía que teníamos 50 minutos, y por el altavoz el chófer dijo algo de que teníamos 50 minutos pero creo que debió decir 15, que se pronuncia parecido. Me lo tomé con mucha calma pensando en mis 50 minutos, y cuando me acerque a la puerta del bus a ver qué tal, habían pasado 25 minutos y estaba todo el mundo dentro y vi al chófer de pié como contando la gente. Me di media vuelta para volver el restaurante pero el chófer me dijo que a dónde iba, que subiera ya. Entonces entendí que lo que hacían todos allí era esperarme.

Después de una horas llegamos realmente a Pittsburgh donde tuvimos que coger nuestras maletas para coger otro bus que salía en la dársena 7, creo recordar. Allí, el autobús a Columbus vino con retraso, como una hora también. Allí no había apenas sitio, y me senté casi atrás. El chófer era muy gracioso porque de vez en cuando nos daba instrucciones larguísmas, de 2 ó 3 minutos por los altavoces. Yo no sé lo que decía pero su manera de hablar era muy divertida y la gente se reía, fue genial.

Por fin después de casi 12 horas llegué a Columbus. Allí la cosa cambiaba. Eran como las 6 de la tarde, hacía sol y el ambiente era más tranquilo. Cogí mi maleta, y allí apareció Ángela (Angie, alias enyi). Qué gran alegría verla, estaba igual que como la recordaba, pero esta vez en EEUU, en su salsa.

Un comentario:

  1. vayaaaaaa
    a lo peli…
    “me rodearon, y me miraron…” uuuuuuuuu jejejejeje

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *