Fuimos a un parque nacional más al norte, Arches, en el desierto de Moab, donde pudimos disfrutar de la belleza de las rocas de Utah. Toda una maravilla, donde las rocas a parte de formar columnas también forman arcos.
Fue un día agotador, sobre todo para mi que no paré de un lado para otro haciendo fotos como un loco, es que era tan bonito que no me pude resistir de perderme entre las montañas, escalando o lo que fuera necesario para ver el más bonito paisaje.
Tuvimos que andar una milla y media para llegar al arco, al final de la senda, pero mereció a pena. Estuvimos disfrutando de la zona así que nos entretuvimos más de lo que pensábamos pero creo que mereció la pena.
Tengo que recordar, que los visitantes como nosotros terminaban su recorrido en el famoso arco, pero dejé a Angie y a Alfredo a la sombra del arco, e hice mi propio segundo recorrido extra más allá donde tuve que escalar sobre esas rocas al borde de los precipicios, lo que me convence de que los paisajes que yo vi, muy poca gente en el mundo lo ha visto. Por ejemplo, desde detrás de la primera montaña, y subido en esa roca se podía apreciar las vistas de la siguiente foto.
Eso sí, admito que fue un poco arriesgado y el regreso al arco fue por la parte de detrás que hay una gran pendiente, y un par de visitantes que me veían llegar desde las profundidades no daban crédito. Me preguntaron si venía escalando desde el fondo del cañón, a lo que les expliqué que no, que sólo este último tramo.
La siguiente foto es de el último tramo que hice para volver al famoso arco por la parte de detrás. Desde este punto sólo quedaba un acceso posible, y calculé que podía hacerlo. No me quedaba otra.

Una vez en el famoso arco, vi que Angie y Alfredo ya no estaban, me habían esperado mucho y creo que sufrían demasiado calor por lo que decidieron regresar. Imaginé que se habían ido y también comencé el camino de vuelta. Después de media hora aproximadamente les di alcance y terminamos el recorrido de vuelta juntos.














