Hoy nos hemos ido de casa de Alfredo, que ya llevamos muchos días. Adiós a Los Angeles. La ruta 66 que comenzamos hace ya unas semanas desde St Louis, podemos decir que la hemos terminado hace 3 días, cuando fuimos a Santa Monica, porque la ruta termina justamente allí, en el malecón donde están las atracciones.
Para despedida de Los Angeles he preparado un pequeño vídeo de 50 segundos sobre la playa de Venice Beach, donde estuvimos antesdeayer y me dediqué más a grabar unas tomas que a la fotografía.
A unas horas de Los Angeles está Hesperia, un pueblo en el desierto, bueno, se puede decir que aquí todo es desértico, pero una de las cosas que caracteriza a este pueblo es que hay unas aguas termales entre las montañas aquí cerca que decidimos visitar.
El río de aguas termales está en el territorio de un particular, por lo que cobra 5 dolares por entrar. Para llegar al rancho, bowel ranch, tuvimos que salir de la carretera asfaltada, y circular por una carretrea de tierra seca y arena durante casi una hora, contando que había cruces no señalizados y nos perdimos un poco. Nos metimos en algunos caminos donde no sé ni como pasó el coche. Unos baches en el camino enormes, y yo haciendo piruetas con el coche a uno por hora para no comerme todos los bajos.
Una vez en el terreno de las “hot spring”, aguas termales, aparacamos el coche y comenzamos a caminar.
Nos dijeron que era una milla y media, pero tardamos más de una hora en llegar, así que seguro que era más. Ese tereno está plagado de serpientes de cascabel y teníamos que andar con mucho cuidado, que podíamos encontrárnoslas en el camino. Así fue. vimos dos sermpientes en el camino, una de ellas era bastante grande y calculamos que mediría 1.5m ó 2m, Estuvímos mosqueñandola un rato con un palo, con el consecuente riesgo. Te das cuenta del peligro más tarde al pensarlo, además una mordedura de una serpiente cascabel tan grande puede ser muy peligrosa, ya que estábamos a mucho camino andando de cualquier sitio y no había cobertura de teléfono. Después de vacilar con las serpientes continuamos bajando hasta las temales, que era un río que manaba de la tierra, agua caliente, donde estuvimos hasta que comenzó a anochecer. Luego nos tocó volver una hora y media a oscuras y de vez en cuando se escuchaban a las cascabel. Temimos perdernos porque no había sólo un camino, pero nuestra buena orientación nos llevó hasta donde teníamos en coche. Pues ya era tarde y decidimos montar la tienda de campaña y quedarnos a dormir allí mismo. Allí, entre el coche y la tienda de campaña, donde cenamos un sandwich de crema de cacahuete con mermelada había huellas de serpiente. Es que no nos libramos ni una, están por todos los sitios. Menos mal que no somos miedicas, si no, no nos quedamos, aunque por la noche estuvimos oyendo unos ruidos sospechosos que no sabíamos muy bien qué serían. Tal vez ratones de campo.