12 Arizona

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Millas y millas hasta Flagstaff

Viernes, Junio 26th, 2009

A la mañana nos hemos levantado pronto porque Angie y Alfredo han decidido hacer paracaidismo. Yo me lo he pensado bien, y aunque no es muy caro, 200 dólares, prefiero ahorrármelos, aunque me quedo un poco con las ganas.

Cuando vinieron me contaron lo bien que les fue saltando desde el avión. A Alfredo le grabaron un video, que se lo mandarán a casa.

Mientras tanto yo aproveché la mañana para ir al pueblo mas cercano, casi a 40 millas, algo más de 60 kilómetros para encontrar cobertura y hacer alguna llamada. Ya de paso me compré unas barritas de beef jerky para desayunar. Beef jerky es como trozos de ternera curada como si fuera jamón muy típico de los vaqueros de hace mas de 10 años.

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A la tarde, nos despedimos de Alfredo que volvía a Ridgway, aunque él vive en Los Ángeles, estaba con unos amigos allí.

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Angie y yo continuamos nuestro viaje y por fin llegamos a Arizona.

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Continuamos un montón de millas más porque no encontrábamos un pueblo con algún hotel medianamente barato, así que llegamos a Flagstaff, un pueblo bastante grande no muy lejos del Gran Cañón del Colorado donde iremos en un par de días.

Aquí en Arizona hemos tenido que cambiar otra vez la hora al reloj. Arizona en verano tiene el mismo horario que Los Angeles, es decir, 9 horas menos que en la península Ibérica. La anterior vez que cambié el horario fue al entrar en New México.

Día de compras para el Gran Cañón

Domingo, Junio 28th, 2009

Ayer estuvimos todo el día en Flagsraff tranquilamente y de compras preparándonos para ir al Gran cañon del Colorado.

Hoy iremos al Gran Cañón a verlo, pero mañana volveremos a acampar. Acamparemos en la parte de abajo del cañón, cosa que no todo el mundo puede hacer. Hay que pedir una solicitud con mucho tiempo de antelación y sólo aceptan al 50 porciento.

No será una travesía fácil. Para bajar al gran cañón tendremos que recorrer 9,5 millas, como 15,5 kilómetros. Todo será descenso y haremos un desnivel de 4460 piés, como 1360 metros. Toda una azaña. Hay gente que ha muerto en el intento.

Dormiremos 2 noches abajo a lo más silvestre posible, y lo peor es subir, que son esos 15 kilómetros pero con una enorme pendiente, se calcula que podemos tardar en subir 9 horas.

Yo estaré incomunicado estos días, así que si no hay noticias no es que me haya muerto, que creo que aún no me ha llegado mi hora.

Me despido, y ya contaré después del Gran Cañón del Colorado (No es que esté en colorado, está en Arizona, pero por allí pasa el rio Colorado)

El cañón del Colorado

Domingo, Junio 28th, 2009

Hoy hemos venido al cañón del colorado a acampar arriba para prepararnos para el descenso.

Por el camino hemos visto un elk, que pacía tranquilamente al lado de la carretera. Un elk es un Alce, como un ciervo muy grande y enorme cornamente. La gente paraba con los coches y se quedaba haciendo fotos. Cómo no, y también me paré a hacer fotos, cosa que no conseguí ninguna buena. Me acerqué mucho para hacer fotos y la gente me decía que no me arriesgara tanto, que me alejara, que era un animal muy antipático y peligroso. La verdad es que era enorme, y como tenía aspecto de simpático, no daba miedo, pero me gustó estar tan cerca de ese animal que no sabía si era un reno o qué.

Un vídeo un poco malo sí logré.

ardilla-canonEl cañón es precioso, emorme. De un lado del acantilado al otro hay como 13 millas, una pasada, y de profundidad como una milla.

Hemos disfrutado de las maravillosas vistas y también he hecho un poco el cabra como de costumbre bajando escalando un poco por el cañón, en las partes fáciles, claro, y subiéndome a rocas lejanas y altas ante la espectación del resto de turistas.

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Descenso del Gran Cañón del Colorado

Lunes, Junio 29th, 2009

Dormimos en el camping de arriba del gran cañón y nos levantamos a las 4 de la mañana para coger a las 5 el bus que nos lleva al inicio del sendero de descenso.  Empezamos el descenso sabiendo que nos iba a costar mucho esfuerzo y tiempo. Ibamos a estar 3 días y 2 noches. La primera noche la pasaremos abajo del todo, cerca del rio Colorado. El segundo día ascenderemos 5 millas por otra ruta y acamparemos esa noche allí, y el tercer día recorreremos los restantes 5 millas para llegar arriba de nuevo.

El descenso es de 7 millas, como 11,2 kilómetros. Se hizo muy duro porque el desnivel el grandísimo, más de 1500 metros (en vertical), así que las piernas se nos cargaban en cada paso. Llevamos nuestras mochilas equipadas con la tienda de campaña,  esterillas, algo de ropa y comida suficiente, incluyendo comidas energéticas y unos cuantos litros de agua, que en todo el recorrido no hay fuentes. Algo de comer que nos ha sido muy útil para el camino es beef jerky y turkey jerky, que es pavo curado. Esto nos viene muy bién porque contiene bastante sal, que es muy necesaria al hacer mucho ejercicio, puesto que nuestro cuerpo pierde sales con el sudor.

Media hora después de comenzar el descenso se empezó a notar el sol, que nos acompañó hasta abajo. El sol es abrasador, y cuanto más abajo llegábamos más caluroso se ponía. El camino parecía interminable, pero sabíamos que tarde o temprano llegaríamos a nuestro destino, lo más profundo del gran cañón. Por el camino nos encontrábamos con otras personas que también bajaban. Algunos con mochilas para acampar como nosotros, y otros sin mochilas para bajar y subir el mismo día.

No es recomendable caminar entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, por el fuerte sol que hace, pero nosotros no nos ibamos a parar, porque estábamos deseando llegar, así que 6 horas después, sobre las 12 llegamos. Lo primero que vimos fue una playa del rio Colorado, una apertura del rio donde no hay corriente (boast beach), donde no pudimos resistirnos a refrescarnos. Allí cerca estaba el camping.

La temperatura allí abajo era de 44 gados a la sobra y 49 grados al sol, así que nos tiramos un buen rato metidos en el arroyo del camping, debe de ser un afluente del Colorado.

Estando a la sombra, que ya hacía calor, sólo hay que imagina cuando soplaba el viento y nos traía aire todavía más caliente proveniente de las zonas soleadas. El viento no era mucha solución para el calor.

Allí dentro del camping se paseaban los ciervos y bebían del arroyo, normal, estamos en su terreno, pero si nos acercábamos mucho huían, claro.

Lo que sí había mucho eran ardillas, tanto por el camino como en el camping, llegaban a ser hasta pesadas todo el día a nuestro alrededor para ver si nos dejábamos algo de comida.

Allí en la zona me fui a explorar los elrededores, y anduve como un par de millas más. Me eché la siesta a la tarde, y una hora después ya empalmé con la noche, estaba reventado. Hay que decir que aquí anochece como a las 19.40 y amanece sobre las 5 y poco.

Primer día de ascenso del Gran Cañón del Colorado

Martes, Junio 30th, 2009

Madrugamos bastante para comenzar el ascenso del Gran Cañón. El ascenso lo repartiremos en 2 tramos de 5 millas cada uno,  entre hoy y mañana.

A pesar de madrugar mucho, el sol empezó temprano a pegar fuerte. El ascenso empezó a ser agotador, y como dice la estadística, la media de velocidad de ascenso fue de 1 milla por hora así que despues de 5 horas llegamos al camping, donde el arroyo no era tan grande, pero suficiente para poder referscarnos.

Durante el trayecto de subida nos topamos con las mulas de carga que traían suministros a los campings. También había mulas que transportaban a los más bagos que no les gusta romperse las piernas caminando como nosotros.

Ya en el camping de mitad del trayecto tuvimos tiempo de sobra para reposar y visitar un poco la zona. Yo fui a ver la puesta de sol a un acantilado a milla y media del camping, así que despues de las 5 millas de subida aun tuve fuerzas para recorrer 3 millas más, pero aseguro que mereció la pena, pude ver el rio colorado por última vez, donde tomé las fotos, esa del cañón con el rio, y esa que se me ve de cerca entre las montañas.

Hoy sí que notaba las piernas bastante más cansadas, pero el reto de bajar y subir el gran cañón es más importante que el dolor de piernas.

Segundo día de ascenso del Gran Cañón

Miércoles, Julio 1st, 2009

Hoy es nuestro segundo y último día de ascenso del gran cañón, así que decidimos madrugar mucho para que no nos pille tan fuerte el sol. Nos levantamos a las 3 y media de la mañana y comenzamos la segunda parte del ascenso con las linternas, pero pronto llegó la luz del día con el consiguiente calor, pero después de sudar el camino, llegamos a la cima como auténticos campeones. En estos días habíamos consumido prácticamente toda la comida que llevábamos, así que contentos por haber calculado bien, y contentos también por haber logrado la azaña de descender y ascender el Gran Cañón del Colorado.

Antes de comenzar el descenso nunca se me hubiera ocurrido que bajar al fondo del Gran Cañón fuera a ser tal azaña, pues viéndolo desde fuera y sin pensar mucho, uno no se puede imaginar la inmensidad de esta zona. Es algo grandioso que uno sólo puede darse cuenta viéndolo aquí en persona.

Resumiendo, ha sido una gran experiencia, que me gustaría repetir, aunque sé que posiblemente sólo lo haré una vez en la vida (logrado y satisfecho).

Centro del vortex

Miércoles, Julio 1st, 2009

Una vez ascendido el gran cañón nos duchamos, comimos y cogimos el coche para continuar nuestra ruta estadounidense. Decidimos ir a un pueblo que el parecer es el centro de energia Espiritual de Estados Unidos, Sedona. Desde tiempos remotos, las creencias populares han considerado Sedona como el Vortex, el punto donde se concentra la mayor energia, y cómo no, teníamos que ir a sentir la “fuerza” en este pueblo. Nos dejamos llevar por “el corazón” para encontar “la paz espiritual”, y así fue, con toda la calma del mundo nos hicimos con información de los puntos de interés de Sedona y fuimos a visitarlos. También el hecho de buscar hotel para dormir fue toda una coincidencia ya que son bastante caros, pero una cosa tras otra logramos encontrar por casualidad el más económico y no sabemos si fue cosa de destino o nuestra energia positiva que nos hizo ese favor.

Hay que ver, hasta parece que creo en estas cosas, jejeje.

A la tarde decidimos ir a un centro de meditación. Yo personalmente no estoy muy convencido, y todos estos sitios me parecen un poco “sectas”, pero me pareció interesante ver como funciona por dentro.

Eran las 19.00 y fuimos a la iglesia de la “Unidad” donde meditan casi a diario. Nada más llegar nos recibieron con un caluroso abrazo. Angie y yo eramos los nuevos, todos ya se conocían y nos sentamos en círculo. Había 24 sillas mas la del predicador. El aquella “iglesia” de madera eramos como 19 personas, la mayoría mujeres. Todo comenzó con una música muy relajante, todos sentados con los ojos cerrados y relajados, algunos con las piernas cruzadas y la mayoría con las manos en posición de meditación, así como con los dedos hacia arriba. Se respiraba un ambiente muy tranquilo mientras sonaba aquella música y el predicador comenzaba a hablar con esa voz “atrayente” a través de un micrófono inalámbrico. En unos minutos se terminó la música, y el predicador se levantó para  continuar con la charla.

En eso que se acerca a mi y me pregunta el nombre. Le digo “Ben” y empieza a hablar de mí poniéndome de ejemplo en su predicación. Vuelve a mi y no sé que me pregunta que no fuí capaz de entender. Se quedó detenido esperando mi respuesta y todo el mundo mirando. Angie vino en mi rescate y dijo que no estaba entendiendo el idioma. Entoces todo el mundo empezó a reir y el predicador dejó de utilizarme de ejempo y continuó con la chapa que duró casi dos horas. No tardó mucho en sacar el tema que yo ya estaba esperando. Comenzó a hablar del dinero. “El dinero hace el dinero” y así todo el rato, que el dinero hay que compartirlo para poder lograr más dinero. Bueno, en pocos minutos ya estaba diciendo que debíamos dar un 10% de nuesto salario a quien más nos ayudara en la vida. No se yo si nos estaba diciendo que se lo dieramos a él, puesto que nos dio un folleto donde podíamos firmar un compromiso de donar el 10% este més. Claro que me guardé el papel de recuerdo. Hizo ronda de preguntas, y a quien tenía dudas, con sus sabias palabras llegaba a convencer a los asistentes y después preguntaba ¿duda resuelta? y el “dudoso” con una sonrisa y satisfecho “sí”. Todo terminó con un abrazo en conjunto entre los asistentes , y cuando pudimos pillamos puerta, que dos horas habían sido suficientes.