Ahora mismo quiero escribir algo de un antiguo recuerdo de los años 90. Tal vez 1995 ó 1996. Recuerdos de Ana de Basauri.
Han pasado tantos años que no recuerdo cómo fue el momento exacto que la conocí. Creo recordar que fue en la discoteca Peoples. Yo era más de Peoples y ella de Kaiser y de la zona de bares de Basauri. Tengo el vago recuerdo de que fue en el Peoples, donde sin querer, al conocernos, ambos sentimos una especie de flechazo que nos hizo sentir que teníamos que empezar a vernos. Desde ese momento empezamos a quedar muy a menudo. Nos gustábamos, pero nunca llegábamos a dar el paso de comenzar algo, ni tan solo un beso. Era una sensación muy extraña, tal vez provocada por mi inexperiencia y timidez. Ella era más lanzada que yo, y respetaba totalmente que no empezáramos algo aún. Yo era un novato en esto de salir con chicas, y aunque ella me demostraba su interés por mí, yo no era capaz de dar ningún paso decidido, y creo que ella lo notaba. La atracción era mutua y así estuvimos saliendo meses. Qué paciencia de chica. Quedaba conmigo y mis amigos, y yo con ella y sus amigas. Íbamos a la discoteca Columbus, peoples, kaiser y a la zona de Basauri. No recuerdo cuándo fue el día que nos liamos la primera vez, tal vez pasaron muchos meses, igual 3, pero en ese momento se formalizó nuestra relación. Yo iba siempre a buscarla en moto y salíamos a pasear, al monte, o a los bares de la zona de Basauri. Yo tenía una Rieju Drac, una moto de monte de 49cc trucada a 74cc sin licencia para 2 pasajeros, pero eso no era impedimento para llevarla e ir a donde quisiéramos. Sus padres no tenían conocimiento preciso de mí, aunque sabían que con algún chico andaba, ya que para quedar con ella tenía que llamarla por teléfono, y no existían los móviles. Llamaba al teléfono fijo de su casa, y cuando cogían sus padres tenía que preguntar por ella. Yo iba a buscarla a su portal con la moto, aunque paraba en una zona cercana porque a sus padres no les gustaba que montara en moto, cosa que lo sabíamos ocultar muy bien.
Tengo muchos buenos recuerdos de ella, porque era una chica genial, y a su lado yo era un completo desastre. Echando un vistazo a esos tiempo, no sé que hubiera podido hacer para mantenerla a mi lado, porque ella realmente me gustaba, pero soy consciente de que seguramente ella optó por alguien más afín o con una actitud más interesante. Ella era una joven de 19 años, rubia, cara muy bonita y cuerpo igual, vestía formal muchas veces usaba camisa, yo la sentía muy elegante y con estilo. Era muy inteligente y su actitud era madura pero irradiaba mucha energía, aunque con el tiempo mi recuerdo hacia ella es de una persona serena y tranquila. Yo era un joven muy activo, tenía el pelo rapado y mi vestimenta era básicamente la misma, bomber, forro polar, pantalones vaqueros y botas militares. Ella tenía una buena conversación, era muy atenta y siempre tenía buenas palabras. Congeniábamos mucho en las conversaciones. No hablábamos de política porque ella militaba en la Mesa Nacional del PNV, tal vez era de EGI. Yo en cambio, mi posición en el tema político era la Izquierda Abertzale, donde en mi entorno realizábamos algunas acciones por la independencia y luchábamos una vivienda digna entre otras. Esta situación por lo general evita que dos personas puedan llegar a tener una relación, pero supimos mantener eso al margen.
Recuerdo una conversación con ella, donde me contó algo que me dejó atónico. Me dijo que los médicos le habían dado un plazo de vida muy corto, que sufría una enfermedad rara, y tal vez no pasaría de los veitipocos años. Me dijo que esa enfermedad haría que poco a poco fuera perdiendo la energía hasta acabar con ella. Me parecía increíble eso que me estaba contando porque con la energía que emanaba hacía imposible imaginar algo así. Por algún extraño motivo no quise preguntarle más ni indagar en ese problema. Tal vez pensé que podría incomodarla, y me quedé con la intriga de que me contase de qué se trataba. Ahora pienso que tal vez ella notó como que no le daba la importancia que se merece.
Eran tiempos en lo que las comunicaciones eran un hándicap, y había que confiar pacientemente en poder quedar para contarnos las novedades, y seguro que al vernos menos de lo que deseáramos, nos dejábamos muchos temas en el tintero.
Dudo si nuestro tiempo juntos fue de 4 meses, tal vez algo más, la memoria a tan largo plazo es muy vaga.
Recuerdo el momento en que lo nuestro acabó. Me dijo que teníamos que hablar y fui a buscarla a su portal en moto con una taquicardia. Allí mismo me dijo que lo nuestro no podía seguir y me confesó que había entrado en su vida un chico que va a su clase o instituto.
Me fui muy triste a dar una vuelta con la moto por la rivera de Basauri antes de irme a mi casa. Creo que nunca más hablamos por teléfono, y sólo la vi una vez más, muchos meses después en Bilbao. Eran fiestas, de día, y se encontraba con unas amigas en una txosna. Casi no la reconozco y me quedé de piedra al verla. Markos me animó a que hablara con ella. Tuvimos una conversación agradable de unos minutos Me contó algo de su presente, creo que me dijo que estaba estudiando algo en Bilbao por la zona de Abando, pero no recuerdo.
Recuerdo haberme alegrado de verla y pensar que si nos habíamos visto aquel día por casualidad, era muy probable que con el tiempo volvamos a coincidir, cosa que nunca sucedió.
Muchas veces me acuerdo de ella, que pasó por mi vida como un ángel. Por algún motivo recuerdo aún su número de teléfono fijo (el de casa de sus padres), y muchísimas veces he pensado en llamarla, pero me aterra recibir esas malas noticias que ella me auguró. Muchas veces pienso que me gustaría hablar con su familia y me den su número de contacto, o que me hablen de ella si ya no está entre nosotros.
En el caso de que Ana ya haya muerto en las circunstancias que me habló, siento un gran respeto de llamar a sus padres, y que un casi completo desconocido para ellos irrumpa en sus vidas para remover algo del pasado que seguro que fue muy triste.
Hoy he querido escribir esto en mi blog personal porque me he acordado de ella. Hoy me apetecía escuchar Extremoduro, y Ana me ha aparecido en mi cabeza con su sonrisa y cantando Extremoduro. Era su grupo favorito y en espacial una canción de las mas conocidas, que ahora dudo si era la de «salir», o la de «so payaso», pero sí recuerdo que la cantaba y la vivía con mucha fuerza.
Hay personas en la vida que te marcan para siempre, y siento que Ana es una de ellas, Ana Isabel Otero. Hoy he extraído me mi memoria el número de teléfono fijo de sus padres, y por fin la he apuntado en mi agenda de contactos del móvil por si un día me siento decidido y me doy cuenta de que lo ha olvidado.

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